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Jonathan Littell y sus benevolentes AF / Profes.net |
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El escritor estadounidense Jonathan Littell se alza con el premio Goncourt gracias a su novela Les bienveillantes. |
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El premio literario más prestigioso de Francia, y quizá de toda Europa junto al Cervantes, el Goncourt, tiene este año características especiales. Para empezar, su autor, Jonathan Littell, es estadounidense y no tiene al francés como lengua materna, aunque el libro sí está escrito en francés. Además, la novela tiene cerca de novecientas páginas, una extensión que no es precisamente una puerta abierta a las ventas masivas.
Sin embargo, Les bienveillantes (cuya aparición en castellano la editorial RBA prevé para el otoño de 2007 bajo el título Los benevolentes) ha vendido 250.000 ejemplares en solo dos meses, y otros 90.000 buscan ya nuevo hogar desde las librerías. El aparente secreto de su éxito, aparte de su calidad literaria, puede encontrarse en las palabras de Jorge Semprún, miembro del jurado del Goncourt: “Dentro de una, dos o tres generaciones, los jóvenes sabrán qué pasó mediado el siglo XX gracias a una novela como esta”.
| El porqué de los verdugos |

Esta responsabilidad que se le atribuye a la novela de Littell pasa por tratarse de un retrato en primera persona del exterminio nazi. Sin embargo, el protagonismo de Les bienveillantes no recae sobre las víctimas de la Shoah (u Holocausto), ni sobre los padecimientos de las poblaciones bombardeadas, sino sobre su personaje protagonista, el oficial de las SS Max Aue, a partir de cuya voz se intenta comprender uno de las grandes incógnitas del holocausto: el porqué de los verdugos.
La indagación de Littell atraviesa varios ejes. El principal pasa por un camino que comienza en la oscuridad y que avanza hacia terrenos aún más oscuros del alma humana. La opacidad del personaje de Max Aue desemboca no obstante en unas características (homosexual, incestuoso y parricida) que el propio autor ha calificado de inverosímiles, y que en su afán de hermetismo arrojan luz sobre los hechos.
Es decir, es esta distancia de la verosimilitud la que nos acerca a la verdad. Por ello, no es de extrañar que hayan surgido voces dentro de la crítica francesa que acusan a Littell de brindar una visión ‘benevolente’ de la mayor tragedia de la historia moderna, cuando en realidad los senderos limítrofes a la lógica del mal se encuentran repletos de jerarcas nazis cultos, apuestos, amables, amantes de la música y buenos padres de familia.
El perfil del propio autor completa un cuadro atractivo. Joven (nacido en 1967 en Nueva York), con una primera novela publicada con 20 años de la que reniega y renuente a apariciones públicas, Littell vive en Barcelona y es hijo del periodista y novelista Robert Littell. Ha colaborado durante más de diez años con una organización no gubernamental, lo cual le ha llevado a epicentros bélicos como Bosnia, Ruanda o Chechenia. Allí, confiesa el autor, se codeó con muchos verdugos como su protagonista Max Aue. Para completar la imagen de un escritor que vive por y para la literatura, declara que los derechos cinematográficos de Les bienveillantes no están a la venta. A muchos otros, en su lugar, les faltaría tiempo para erigirse en guionistas de su propia historia.
Con la entrega del Goncourt se completa el panorama de galardones literarios franceses de 2006. Otros dos premios prestigiosos cayeron en manos de escritores cuyo idioma materno no es el francés. La autora canadiense Nancy Houston obtuvo el Femina por Lignes de fuite, mientras el congoleño Alain Mabanckou consiguió el premio Renaudot con Mémoires de port-épic. Un síntoma que, para Jorge Semprún, otro escritor que ha adoptado la lengua de Baudelaire, es una prueba de que el francés “sigue siendo una gran lengua de expresión cultural”.
Más información
• Web oficial del Goncourt (en francés)
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